Abarcar Roma como viajero: un reto difícil

Hay ciudades que son relativamente fáciles de abarcar. Estudiar el mapa y saber dónde se encuentran las atracciones más importantes, los monumentos que hay que visitar, los restaurantes que merecen la pena. Son destinos perfectos para un fin de semana largo. Pero también hay otras que pueden contigo, por mucho tiempo que le dediques a preparar las visitas, estudiar los itinerarios antes de salir, decidir dónde quieres comer. Siempre tienes la sensación de que estás dejando cosas por ver, de que la ciudad se te escapa de las manos. Es el caso de Roma.

Nosotros hemos venido pertrechados de recomendaciones de amigos que han vivido aquí, de artículos varios y de unas cuantas de guías. La Guía Clave de Espasa, además de los datos prácticos de cómo moverse, donde hay que dormir y dónde comer, hace una lista de los lugares de interés de la A a la Z y además propone seis itinerarios distintos. La Guía de Obras Maestras de Roma, editada por Scala, divide la ciudad en barrios: 1- Céntricos: Palatino, Esquilino, Oppio, Trevi, Colonna y Campo Marcio; 2- Barrios externos y barrios al oeste del Tíber; 3- Extramuros de norte a sur. La Guía de ATS Italia Editrice, comprada en los museos capitalinos, propone 17 itinerarios alternativos.

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Y estoy segura de que si comprara más guías, cada una me propondría una forma diferente de afrontar la ciudad, pues, en definitiva, son infinitas las posibilidades de lectura de Roma.

Por algo se le llama la Ciudad Eterna: pasan los siglos y ella permanece, siempre viva, con sus habitantes, sus comercios, sus costumbres, sus gobernantes (reyes, cónsules, emperadores, papas o presidentes de gobierno); su forma clásica de entender la belleza y la arquitectura, que evoluciona, se superpone, se recicla y se reinventa.

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Ante el estrés que todo esto significa, nosotros hemos tomado dos decisiones: alquilar un estudio en un sitio céntrico– para poder recorrer cien veces los mismos lugares hasta que nos resulten familiares- y dedicar un mes entero a intentar -seguro que inútilmente- aprehender algo del espíritu romano. El alojamiento lo reservamos por airbnb, en una callejuela cerca de Piazza Navona, porque aunque la oferta de hoteles es amplísima, disponer de una cocina te permite organizar más adecuadamente las comidas y disfrutar de hacer la compra en mercados y comercios locales. El portón de entrada ya nos gusta, pero la sorpresa es cuando, una vez dentro, nos encontramos con unos pequeños patios llenos de plantas y alguna que otra escultura clásica, con las paredes pintadas en esos maravillosos colores anaranjados romanos. Ya sabemos que nos va a gustar aunque la cama sea de un faquir. El ascensor esta hecho aprovechando un hueco minúsculo (ligas sí o sí) y aparecemos en la última planta, en un apartamento dividido en dos espacios (cocina-comedor y salón-dormitorio) llenos de luz y bastante amplios. Suelos de mármol ajedrezado, artesonado de madera y ¡un piano! que nos viene muy bien para apoyar los libros y las cámaras de fotos. Con ese gusto por la elegante decrepitud que sólo los italianos dominan.

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Para empezar a orientarnos en este entramado de calles e historia, nos apuntamos al free tour Roma de plazas y fuentes romanas, que comienza a las 9.30 en Piazza Barberini. El guía es un mejicano, Nicolás, que nos va desgranando con su ácido sentido del humor y un vasto conocimiento de historia y arte, los pormenores de algunas de las plazas y fuentes más significativas de Roma. Disfruto del paseo porque, aunque Nicolás tiene que dar fechas y nombre de arquitectos, siglos y papas (si no fuera así alguien podría tacharle de no ser un guía informado), también nos explica -y para mí es lo más interesante- la intrahistoria, las razones que subyacen en los comportamientos. La causa -por ejemplo- de que junto a un palacio importante siempre haya una iglesia, una plaza y una fuente. El palacio es el reflejo de la grandeza de una familia, protectora de una orden eclesiástica que legitima espiritualmente su posición, la plaza es el espacio público para la plebe y la fuente garantiza agua corriente para ahuyentar enfermedades que diezman a la población. Para los que no lo conocíais, el free tour cuesta 2.50 euros por persona en concepto de reserva y, una vez concluido, si ha gustado, se da una propina al guía. Ellos lo llaman turismo justo y sostenible. La verdad es que nuestra experiencia ha valido la pena, y posiblemente haremos otros recorridos que también ofrecen.

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Aunque también nos queda la opción, que recomiendo vivamente, de no dejarse estresar por la inmensidad de esta Ciudad Eterna, y pasear por sus calles sin un propósito definido, deambulando a la caza de callejones estrechos de paredes desconchadas, columnas impertinentes, maravillosas puertas de madera que se abren a patios con fuentes colosales, palacios de color melocotón reconvertidos en hoteles, edificios públicos o apartamentos, encantadores restaurantes con mesas a la intemperie abarrotados de romanos gesticulantes y expresivos, y turistas agotados pero satisfechos… Todo depende del tiempo –mejor si es eterno- que se disponga.

Viaje A Roma, marzo 2017.

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Fotos de Agustín Vidal-Aragón

 

3 comentarios en “Abarcar Roma como viajero: un reto difícil

  1. muy buenas tus reseñas y comentarios. Espero ver el que hagas con tu informacion cuando te vayas despues de haber recorrido una y otra vez esas calles lleaas de curiosidades y anecdotas vecinales. Gracias Lucida por compartirlo y ehorabuena por saber aprovechar de una manera tan vivencial tu tiempo

  2. Me encanta cómo describes Roma y es cierto que hay que pstesrsela, en todos los rincones hay ” algo que enamora. Maravillas de Iglesias…. Se necesita mucho tiempo para conocer la Roma eterna. Me parece como di estuviera con vosotros. Fuerte abrazo

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