El Mercado del Tiro de Línea, tal vez el más tradicional de Sevilla

La primera vez que vine al Mercado del Tiro de Línea fue con mi amiga Eugenia. Habíamos jugado un partido de pádel, con cervecita incluida, y no tenía previsto nada para dar de comer a sus hijos adolescentes que llegaban en media hora. «¡Acompáñame, anda, así conoces un sitio estupendo para comprar comida casera recién hecha!». Y me llevó a Carmeli, un puesto donde elegir entre montones de platos. Pocos meses después me convenció para que nos apuntáramos juntas a clases de bulerías en una pequeña escuela en los bajos de los pisos de ladrillo rojo y ventanas verdes junto al mercado. Y un día nos acercábamos, después de las clases, a comprar algo de fruta; otro, a llevar unos pantalones a Rafi para que le cogieran el bajo; a veces a Carmeli. «El pescado aquí es buenísimo, aunque en casa el que se ocupa de eso es Paco». Cuando ella se fue, yo dejé de ir.

Mercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en Sevilla

Hoy me he levantado con ganas de ver si el Mercado del Tiro de Línea sigue teniendo el mismo aspecto, de averiguar si ha sucumbido a la moda de alternar puestos de productos perecederos con ostrerías, arrocerías y demás establecimientos hosteleros. Si siguen cogiendo bajos de pantalones y surtiendo de carne en salsa a las madres que han preferido prolongar un buen rato con amigas en lugar de encerrarse en la cocina. Voy en coche y aparco sin problema en el exterior –una gran ventaja- y me dispongo a echar un rato entre tomates, pimientos y berenjenas.

 El recinto es sencillo: dos calles con puestos a ambos lados, todos de igual tamaño; el suelo es de adoquines de terrazo blanco y rojo, colocado con grandes juntas para hacerlo más duradero y facilitar que el agua corra cuando se le da un maguerazo. Los módulos parecen de igual tamaño todos, aunque no hay uniformidad en los rótulos, en los cierres ni en los mostradores. El techo sobre ellos toma la forma de arcos, repitiendo el aspecto externo, dejando en medio un vano acristalado para iluminar las calles.
Mercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en Sevilla

Las instalaciones están a la vista, sin miramientos. Unos bancos en los pasillos, con estructura de hierro y asiento cada uno de su padre y de su madre, sirven tanto para sentarse a esperar el turno como para colocar las cajas con los productos. En conjunto, un tanto caótico. Pero en cuanto fijas la vista con detenimiento, empiezas a ver tomates de mil variedades formando bodegones, verduras y fruta de temporada y exóticas, pescados de un tamaño difícil de ver en otros mercados sevillanos, carnes y chacinas de calidad. Mercería, tienda de ropa y arreglos, podólogo, ultramarinos, congelados, aceitunas y frutos secos, panadería. Y mucha vida de barrio, sobre todo señoras mayores, algunas acompañadas de sus maridos o de algún hijo desocupado que le ayude a cargar las bolsas. Aquí todo tiene un propósito, nada es puramente ornamental.

Mercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en Sevilla

Más allá de un caos de botes de plástico esperando ser llenados de aceitunas, envases negros vacíos y cajas de cartón azul llenas de dorados melocotones, vislumbro un jarrón con rosas amarillas de tallo larguísimo. Me tengo que acercar a verlas. Un señor con barba canosa y aspecto educado me explica que vienen de Ecuador, aunque en Soria tienen ahora la mayor producción de Europa con la Red Naomí, una rosa roja aterciopelada, muy prieta y muy duradera. Tiene una conversación interesante y seguimos hablando de flores, de clientes de más o menos enjundia y de las transformaciones que están produciéndose en las plazas de abastos tradicionales… todo ello mientras dicta precios a una chica joven –su hija Carmen- y atiende a un cliente habitual que le encarga para dentro de media hora unas rosas rojas.

Me señala las actividades del mercado: lecturas con colegios el día de Cervantes, jornadas de puertas abiertas, frigorífico solidario, mesa con libros para que la gente los coja, incluso conciertos de la banda sinfónica de Sevilla. Resulta que, sin saberlo, he ido a dar con el presidente del Mercado del Tiro de Línea, Paco Ávila, que participará en una mesa redonda organizada por el Ayuntamiento sobre mercados municipales de abastos, comercio y artesanía, donde debatirán sobre el presente y el futuro de las plazas de abastos. Allí defenderá el mercado tradicional frente a otros modelos, como el de Triana (representado por Teresa) que están evolucionando hacia la restauración, mirando a una clientela distinta. Ellos creen que se pierde la esencia de mercado de barrio, que tal vez por eso el del Tiro de Línea sea el más clásico que queda en Sevilla.

Mercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en Sevilla

Me despido de Paco y unos preciosos tomates rosas del puesto de Manolo y Pepe me llaman. Me atiende Claudia, brasileña afincada en Sevilla desde hace diez años, que recopila todo lo que necesito (ya estoy viendo el gazpacho de cerezas de Dani García) y apunta la dirección de mi casa. Se ofrece a llevar cualquier otra cosa que compre en el mercado, así que paso a comprar carne donde Manolo, y Adolfo me despacha un tronco de merluza y una gruesa rodaja de corvina para hacer al horno…¡Umm, que cena nos vamos a dar!

En el exterior del Mercado del Tiro de Línea paro a hacer una foto de un tenderete ambulante de caracoles y cabrillas y sin comerlo ni beberlo, me veo apuntando una receta que Maruja, una señora de edad me está dictando. «No te olvides de que tienes que ir calentando el agua lentamente para que no se escondan… y haces una muñequilla para poner las especias majadas con un trapo de algodón que tú tengas… Yo vivo en Nervión, pero cojo el autobús y me bajo ahí porque vengo expresamente por caracoles…».

Mercado del Tiro de Línea en SevillaMercado del Tiro de Línea en Sevilla

Vuelvo al coche sin cargar una sola bolsa, pero con la compra de la semana resuelta. Pero, de pronto, una imagen me viene a la cabeza… ¡quiero las rosas amarillas! Y corro a buscar a Paco para que me las envuelva un poco. –«Toma, arrayán, para que la casa te huela a campo». Con el ramo, enorme, de trece rosas amarillas (ni soy supersticiosa ni me afecta mucho la memoria histórica, es que eran las que quedaban) vuelvo a recorrer las calles del Mercado del Tiro de Línea, despacio esta vez, presumiendo de lo que llevo entre los brazos y con una sonrisa que se me sale de la cara… ¿por qué no haré esto más veces?

Mercado del Tiro de Línea en Sevilla

7 comentarios en “El Mercado del Tiro de Línea, tal vez el más tradicional de Sevilla

  1. Los partidos con Eugenia siempre implicaban alguna sorpresa, verdad Lucila?
    Sigo siendo asidua al marcado, y muy contenta

  2. Yo también lo frecuento y creo que se huele y se siente la tradición y dedicación que aún no hemos perdido, gracias

  3. Desde luego Lucila no se si ha sido tu descripcion, no se si ha sido todo lo que has comprado , no se han sido las personas que nos has presentado, lo que si se, que estoy deseando ir al mercado al igual que a ti te llevo Eugenia, hoy tu me llevas con tus palabras. Gracias por compartir con tanto entusiasmo y alegria tu dia a dia

  4. Qué ilusión!!! El mercado de mi barrio!!!
    Que bien transmites todo! Eso es un don de muy pocos!!!

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