Qué ver en dos días en Burdeos

Burdeos, la Dama de Aquitania, la Bella Durmiente que parece haber despertado en la última década, está a tan sólo una hora y veinte de Sevilla. Ciudad de grandes edificios públicos, de maravillosos palacios privados e iglesias medievales, tiene algunas similitudes con nuestra ciudad: posee uno de los cascos históricos más grandes de Europa, fue una ciudad amurallada que actualmente sólo conserva algún paño de muralla y alguna de sus puertas y tiene un rio navegable que fue utilizado para comerciar con el Nuevo Mundo.
Os enumero los imprescindibles en una rápida aproximación.

Agustín Vidal-Aragón de Olives Agustín Vidal-Aragón de Olives
1. Plaza de la Bolsa y Espejo de Agua. En una ciudad cobijada tras sus murallas medievales, la creación de la plaza -de 1729 a 1755 por Jacques Gabriel- supuso un cambio importante y su apertura al Garona. Preciosos edificios con planta baja de arquería y sillar almohadillado, piso y ático con pilastras colosales rematados con frontones esculpidos en piedra y acabado en buhardillas con inclinado tejado de pizarra. Hay que darse un capricho y cenar en Le Gabriel Bistrot, en la primera planta del palacete central, con menús de 20 a 36 € y pecios más que razonables a la carta –o si dispones de más presupuesto, en el galardonado Gabriel-.
El espejo de agua, de 2006 -dos cm de agua sobre una gigantesca plancha de granito que alterna efectos de niebla o espejo- refleja las fachadas del siglo XVIII y las nubes en movimiento.

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2. Las tres Iglesias del Camino De Santiago: Saint André, Saint Michel y Saint Seurin. Saint Michel era parroquia de los marineros y comerciantes del puerto, es la de mayores proporciones con sus tres naves a igual altura y tiene una imponente aguja de 114 m. Ahora el barrio tiene acento marroquí, bares con terrazas llenas de hombres de tez oscura fumando y carnicerías halal.
Saint Seurin es basílica, monasterio y santuario tan importante como la Catedral. Allí están enterrados dos obispos (San Amador y san Severino, obispo del siglo V), se investian los nobles y en un trono de piedra a la izquierda del altar los futuros obispos pasaban la noche anterior a su entrada en la ciudad. Su construcción va desde la cripta del siglo IV a la iglesia gótica, en un complicado estilo fruto de distintas intervenciones.
La Catedral de Saint André es una iglesia gótica típica de peregrinación, con un deambulatorio rodeando el altar mayor, unas bóvedas de sillares que impresionan por su altura y unas preciosas vidrieras que colorean los muros y pilares de las naves laterales cuando entra la luz. La torre Pey-Berland está separada de la iglesia según una costumbre vigente en el oeste de Francia. En el lado opuesto a la torre se encuentra el palacio Rohan, actual ayuntamiento y anterior obispado.

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3. Las Puestas defensivas: Cailhau, Gran Campana, Borgoña, Aquitania, Dijeaux. La puerta Cailhau, de 1495, era paso obligado de los cortejos reales y las visitas oficiales. La de Borgoña, un arco de triunfo de estilo antiguo de 1750, sustituye a una medieval. La Gran Campana es el único vestigio de la antigua puerta del siglo XIII. La puerta Dijeaux, frente a la plaza Gambetta, es de 1748 y está rematada con un frontón con las armas de Francia y un león, emblema de la ciudad, en la clave del arco. La de Aquitania es una obra de Portier de 1756 dedicada al joven duque de Aquitania que acababa de nacer.

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4. Iglesia y barrio de San Pierre. Detrás de la plaza de la Bolsa se localiza el barrio medieval de calles estrechas. La iglesia, del siglo XII pero totalmente reconstruida en el XIV y XV, era la parroquia de los parlamentarios, de los artesanos y comerciantes (sus oficios dan nombre a las calles de alrededor.) Se encuentra en una plaza de estilo italiano, con cafés y anticuarios en los locales del entorno.

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5. El Gran Teatro, inaugurado en 1780, es la obra más famosa de Victor Louis, que creará el prototipo de los futuros teatros europeos. La fachada es un imponente pórtico de columnas rematado por doce estatuas de piedra (nueve musas acompañadas de Minerva, Venus y Juno). Desde la plaza de La Comedie es obligatorio dar un paseo por la Avenida de Tourny disfrutando de los maravillosos palacios señoriales.

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6. Triángulo de Grandes Hombres. Formado por las avenidas de Tourny, L’Intendance y Clemenceau, (sus vértices son las plazas de la Comedie, Gambetta y Tourny), en el centro se encuentra la plaza de los Grandes Hombres, con un edificio circular de hierro y cristal que cobija tiendas de lujo, al igual que las calles que de él salen, todas con nombres de franceses históricos: Montesquieu, Rousseau, Voltaire, Buffon. También aquí encontramos la iglesia de Notre Dame, de finales del s.XVII, -una de las mejores muestras del arte barroco en Burdeos- rodeada de lujosas tiendas de antigüedades.

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7. Plaza de Quinconces, entre Tourny y el río, es la más grande de Europa según los bordeleses. Con unos árboles altísimos que dejan una alfombra otoñal en el suelo, merece la pena echar un vistazo en el mercadillo de antigüedades y objetos curiosos que se instala allí y volverte a casa con un chiffonier de persiana de roble francés o unas mesas nido de firma de años sesenta

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8. Barrio de Chartrons. Una de las zonas más dinámicas de la ciudad se encuentra al otro lado de la plaza de Quinconces. Lleno de gente joven, tiendas de ropa moderna, con un mercado realizado en hierro y piedra en 1869. Rodeado de restaurantes, recomiendo absolutamente comer en Chez Boulan, ostricultor y productor de ostras de Cap Ferret. A un precio muy bueno y fresquísimas, son un buen entrante para tomar con un blanco de la zona. Pescado frito o ceviche para continuar y una exquisita tarta de limón hará que quieras volver. Mejor reservar, porque son pocas las mesas.

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9. Del puente de Pierre al puente de Bacalan. Como la mayoría de ciudades con ríos navegables, las orillas tradicionalmente estaban ocupadas por naves de estiba, grúas de carga y demás construcciones encaminadas al comercio. En los últimos años, las orillas del Garona se han recuperado para la ciudad (los estibadores se han trasladado algo más lejos) y se ha dotado de un paseo amplio donde hacer ejercicio, pasear con los niños o con monopatín o hacer compras en las tiendas del Quai des Marques. Desde el puente de piedra encargado por Napoleón I tendrás una de las vistas más bonitas de la ciudad, con las agujas de las iglesias recortándose en el cielo de Burdeos. A medida que avanzas en la media luna que traza el Garona, van apareciendo los barrios nuevos al amparo de la Ciudad del Vino.

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10. Descubrir los edificios modernos: Tribunal de Gran Instancia (1998) de Richard Rogers; el nuevo estadio de Burdeos; el puente Bacalan, y, el más famoso, La cité du Vin. El edificio con forma de gigantesco decantador, ha cambiado la fisonomía de la ciudad. Se ha construido con paneles de vidrio serigrafiado y planchas de aluminio perforado que reflejan de distinta forma según la luz del día.
Con una superficie de 13.350 m. en diez niveles, ofrece espacios para cualquier cosa que podáis imaginar acerca del vino: catas, exposiciones, conferencias, viajes a través del mundo o del tiempo y, como no, tiendas para poder llevar a casa un souvenir.

Mucho que ver, ¿verdad?

Las fotos son de Agustín Vidal-Aragón

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